lunes, 30 de mayo de 2011

Capitales imperiales

Tras demasiado tiempo sin escribir retomo el blog.

En uno de nuestros viajes alrededor de Bogotá, fuimos a la población de Tunja, en el departamento de Boyacá.

En este departamento, el 7 de agosto de 1819 se produjo una batalla entre independentistas y el ejército realista, aunque también se contó con el apoyo de una legión británica (los ingleses, siempre metiendo las narices donde nadie les llama). Su resultado provocó grandes repercusiones políticas para la definición de la independencia el mundo colonial hispanoamericano en relación con la metrópoli española. O lo que es lo mismo; fue el hecho decisivo que dio lugar a la independencia de Nueva Granada.

Pero vamos al tema en cuestión. Tunja es una ciudad que dista 130 kilómetros de Bogotá y con una zona colonial histórica bastante bonita. Personalmente me gustaron mucho la plaza Bolívar y la catedral. También fuimos a visitar el templo del Topo, en donde se encuentra el santuario de la Virgen de la Milagrosa, a la que se le tiene una gran devoción en Colombia.

La Fundación Hispánica de esta ciudad fue el 6 de agosto de 1539. El capitán Gonzalo Suárez Rendón con un grupo de españoles, la fundó sobre las bases urbanas de la Hunza indígena. Sobre los antiguos bohíos chibchas se levantaron las casas de los primeros pobladores, los templos y los conventos.

Pero algo que me resultó muy curioso es ver el escudo de la ciudad. Como se puede ver claramente es prácticamente igual al de Toledo, aunque éste mantiene las Torres de Hércules, que también están en el escudo de España. Tiene hasta el toisón de oro, símbolo de la realeza. Tunja obtuvo el título de ciudad y el escudo correspondiente en 1541, reinando Carlos I. La página de la alcaldía de Tunja también explica que hubo otro escudo entre 1539 y 1625.

Paradójicamente es una ciudad que está hermana con Sevilla, Irún, Cádiz, Málaga, Jaén y Vitoria, pero no con Toledo.

sábado, 12 de marzo de 2011

Extintor casero

Ir en el autobús a primera hora de la mañana, apretujado como si fuera una sardina y -con un poquito de suerte- con la cartera del vecino clavándose en los riñones, es lo mejor que te puede pasar. Pero si encima te das cuenta de que el extintor del vehículo es artesanal, entonces, el día se ha levantado de manera inmejorable. Sólo faltaba que se pusiese a llover.

Pues sí, lo que aparece en la foto es el avanzado extintor, no muy oficial me temo, que me encontré en el susodicho autobús. Por si fuera poco la botella -¡huy perdón!, el extintor- no está llena, con lo que recemos que si hay un incendio sea pequeñito, justo lo necesario para que esa cantidad de líquido lo extinga. ¿Cuando sería el incendio anterior que dejó tan escaso este extintor? Esperemos que el conductor, en un espacio que tenga para ir al baño se acuerde y lo rellene.

Lo que no sabía es que Coca Cola se había metido en el negocio de los extintores. Ya me imagino a Pepsi Cola ofreciendo botellas más grandes para que puedan ser reutilizadas como extintores en los aviones.

sábado, 26 de febrero de 2011

Periódicos

Vamos a hablar un poquito de mi profesión, el Periodismo. Hace pocos días se celebró el Día del Periodista, jornada de reflexión tanto en cuanto muchos compañeros de la profesión mueren en el mundo por hacer su trabajo. Hay animales y descerebrados que intentan acallar la información por medio de una bala. Pero gracias de Dios sigue habiendo muchos que luchan por informar y sacar a la luz la podredumbre de, por ejemplo, políticos.

Colombia no es ajena a esto. EL director de uno de los periódicos más conocidos de este país vio como el narcotraficante Pablo Escobar lo condenaba a muerte (y fue asesinado) porque cuando era senador el diario publicó que cuando era joven había tenido problemas con la justicia por culpa de las drogas, por lo que tuvo que dejar su cargo.

El hábito de la lectura no es muy alto en Colombia, aunque el de periódicos es aún más bajo. Según datos del Banco Mundial en este país se venden 23 periódicos por cada 1000 personas, mientras que en España es de 144. Este porcentaje es muy variable según el país de Sudamérica que se elija. Argentina es de 36, Ecuador 99, Chile 51, Venezuela 93, Perú 23 o Bolivia 99. De Paraguay no hay datos.

Todos ellos inmensamente lejos de Alemania con 267, Finlandia con 431 o Japón con 551 (el primero del mundo)

Pues bien, el periódico más conocido y leído en Colombia, por lo menos en Bogotá, es El Tiempo, seguido de El Espectador. En la foto podéis ver las múltiples cabeceras que existen en el país. Partiendo de la idea de que en en Colombia no creo que haya ningún periódico claramente de izquierdas como El País o Público en España, de estos dos el más socialdemócrata es El Espectador, mientras que El Tiempo es claramente conservador, como el ABC. Claro ejemplo de ello es que el actual presidente del país, Juan Manuel Santos, era del comité ejecutivo de este medio.

Lo que te deja de piedra es cuando te pones a leer un periódico y ves, a lo mejor, una página en donde están publicadas las fotos de algún asesinato. ¡Y sin censura ni nada!

No tengo preferencia por ninguno, ya que El Espectador se caracteriza por darle a sus informaciones una presentación más de reportaje, mientras que El Tiempo presenta una imagen televisada, al igual que los medios europeos. ¿La diferencia entre ambos? El formato. Mientras que El Espectador es tamaño tabloide, El Tiempo es tamaño sábana.

Que cada cual elija lo que más le guste, ¿verdad? Mientras, loas a mis compañeros periodistas que se juegan la vida cada día.

sábado, 5 de febrero de 2011

Siempre ha habido clases

Yo estudio en la Pontificia Universidad Javeriana, o lo que es lo mismo, en la PUJ. Pues bien, en la cafetería de este sacrosanto centro de vez en cuando se ven gatos buscando entre las mesas lo que los estudiantes les dan.

Pues bien, gracias a la indicación de Clarita (segunda foto que me facilita), descubrí este recipiente en donde -supongo- los trabajadores de la cafetería dejan la comida a los mininos.

Eso sí, ¡sólo para los gatos javerianos! ¡No sea que vaya a venir un gato andino o nacional a comer! O peor todavía, un gato sin estudios universitarios ¡Qué desverguenza, así va el país!, ¡hasta ahí podemos llegar!

¡Qué siempre ha habido clases! A lo mejor en la próxima vida...

jueves, 3 de febrero de 2011

Un españolete en la corte del consulado colombiano

Puede que este título no diga nada, puede que sólo quiera hacer un homenaje a Mark Twain ahora que se cumplen los 100 años de su muerte, puede que hasta sirva para crear confusión. Eso sí, aseguro que lo que le pasó al yanqui en la corte del rey Arturo no fue menos esperpéntico que lo mío con el consulado colombiano en Madrid.

Lo primero es que, según la legislación colombiana, el primer visado de trabajo lo debes de pedir fuera del país, por lo que lo más normal es que la gente vaya a Venezuela o Panamá. En mi caso, como iba a estar en España por las Navidades, pues eso que me ahorraba.

De la página de la cancillería de gobierno obtuve los requisitos a presentar en el consulado para la obtención del visado, siendo uno de ellos el certificado de proporcionalidad. Para aquellos no colombianos, es un papel en donde la empresa contratante especifique que cumple la normativa sobre el número de trabajadores nacionales y extranjeros. Certificado que en enero de este año fue derogado.

No entraré en detalles de los pasos a contra reloj que tuve que dar para conseguir el dichoso papelito, que también fueron muchos y para explicar con asombro. Así que llegamos a España, teóricamente con todos los papeles en regla. La estancia muy chula. Tras dejar a Clarita en Madrid el día 10 de enero, marcho al consulado y, ¡la primera sorpresa! El funcionario de turno me dice que falta un apartado en el contrato en donde se especifique que la empresa se hará cargo de mi retorno a España cuando se terminara mi contrato. Le digo al tipo que eso no aparecía en la lista de requisitos, por lo que ante su reiterada cabezonería de que sí estaba le enseñé la fotocopia sacada de la web del ministerio. El tipo al verla no hizo ni mención de leerla, afirmando que o estaba el párrafo o nada de nada. Así que había que contactar con la empresa para que me rehiciera el contrato y me lo mandara a España.

Gracias a Dios y a Clarita el nuevo contrato me llegó el 23 de enero, con lo que fui de nuevo al consulado el día 24. Y aquí viene otra sorpresa. El consulado lo han cambiado de sede y, en palabras de la cónsul y de un secretario que salió a informar, como la mudanza se tenía que haber hecho el viernes pasado y no se hizo, pues este lunes no se atenderá a nadie, ¡toma cojones! Pues ya está, como hemos sido unos incompetentes, pues que la gente se joda.

De más o menos las 200 personas que allí estábamos sólo nos permitieron a seis o siete entregar la documentación que debíamos de entregar para conseguir algún tipo de papel; como es lógico aquellos colombianos residente en España que vivían más lejos. ¿El resto?, a su casita diciéndole que mejor ya volvieran una semana más tarde.

Cuando entregué los papeles, el tipo que me los recogió fue super super exhaustivo, de tal manera que se leyó párrafo por párrafo el contrato, buscando el fallo y poniéndole objeciones absolutamente a todo: ¡qué si eso de prensa y publicidad qué significaba, qué si hacían falta dos fotocopias de todo, qué si las tres fotos que debía de entregar tenían que tener el fondo blanco! Pero lo mejor de todo es que las fotos que le di no le gustaron, dijo que no estaban bien, por lo que le di unas segundas (previsor que es uno). ¡Joooder!, ¿será que para trabajar además de títulos debes de salir guapo en las fotos? O sea, los feos, ¡a morirse de hambre!

Tras una espera de tres horas entrego los papeles y me dicen que el jueves 27 estará el visado. Y ahora viene la tercera.

El jueves va una amiga a recoger mi pasaporte y le dicen que no, que no se lo dan porque no hay fotos. ¡Tooooooooma ya! ¡Capullo, pero si para que me aceptaran todos los papeles debía de entregar las fotos! De buenas a primeras, el tipo hojea los documentos y dice ¡ah, sí, así están! Pero como ese día ya eran las 9:30 de la mañana, ya no se podía trabajar más, por lo que me dice que hasta el día siguiente a la 13:30 no me lo podían dar. ¡Y mi avión salía a las 15!

Tras insistir se consigue que me dieran el pasaporte con el visado esa misma tarde. Fue un tío mío y cuando lo va a recoger, el mismo funcionario le dice, ¡pues no sabíamos si dárselo porque las fotos son antiguas, dígale a su sobrino que la próxima vez se haga fotos más nuevas! A lo que mi tío coge el pasaporte y le muestra las fotos del visado de hace justo un año y le hace ver que son las mismas. ¡Las mismas! A lo mejor es que le tipo quería fotos de la tarde de antes.

Pero bueno, ya tengo el visado, que era lo que quería.

(*)Antigua sede del consulado colombiano en Madrid en C/ Carbonero y Sol
http://www.ifmothernews.com/index.php?option=com_content&view=article&id=84:relaciones-de-pareja-y-migracion-nueva-preocupacion-del-consulado-de-colombia-en-espana&catid=315:espana&Itemid=9

viernes, 10 de diciembre de 2010

Hola, ¿está Pescadito?

Vosotros imaginad que tenéis un hijo/a, ¿le pondríais de nombre Pescadito o Zyryy? No, verdad. Pues ha habido unos padres sin corazón y sin raciocinio que tuvieron la buena o mala idea de ponerle a su vástago tal castigo.

Eso de los nombres en Colombia merece la pena destacarlo, puesto que cada día te llevas sorpresas mayúsculas con algunos pobres niños que sus padres han querido marcar de por vida.

Yo siempre digo lo mismo. Lo malo no es poner el nombre en sí mismo (ya de por sí cruel), sino que si por esas cosas del destino ese niño o niña llegan a ser famosos internacionalmente, Colombia pasaría a llamar la atención más por el nombre del susodico que por susu supuesto valores. ¿Os imagináis en una reunión, por ejemplo, de la ONU o de la OEA, que de repente se diga "el ministro de exteriores colombiano Pescadito Martínez? ¿O una cantante, escritora o artista de Colombia llamada Zyryy?

Del resto de la foto cabe destacar que todos los apellidos más comunes on herencia española, aunque no es nada anecdótico lo que estoy diciendo, ¿verdad?

Mientras tanto esperaré que no me lleguen más nombres a mis oídos como Joany Estiben, Nayeli Tatiana, Nissy Ailen, Joshua Dylan, Zoyla Rosa, Margie Loraine, May Jerau o Dagon (¡todos ellos reales!).

martes, 7 de diciembre de 2010

Poquito a poco todo sale

La paciencia es una virtud en todos los sitios, pero en Colombia es, además, de obligado cumplimiento. Lo mejor que puedes hacer es concienciarte de que algunas cosas van a ir un poquito lentas. En ese sentido los colombianos y los españoles son parecidos, es decir, mucho quejarse pero poco ponerle soluciones. De todas maneras los españoles han aprendido con el paso del tiempo a mostrar su disconformidad cuando algo no les parece correcto o cuando quieren que las instituciones públicas le pongan solución a algo que les da problemas.

Todo este rollo que estoy soltando viene a cuanto de la calle donde vivimos. Cuando llegué al 'nuevo mundo' el estado del firme es el que se puede ver en esta primera foto, es decir, el asfalto estaba en bastante mañ estado, con uns boquetes considerables. No tenía ni idea de cómo podía intentar que se le pusiese solución, puesto que lógico en estos casos es que el propio ayuntamiento tenga unos funcionarios encargados de conocer el estado de las calles de la ciudad y arreglarlas cuando fuera necesario.

Pues bien, la cosa fue empeorando, de tal manera que unos meses después, y tras haber caído bastantes lluvias, el estado era ya más que deplorable, como bien se puede ver. ¿Qué hacer?

Donde vivo pertenece al barrio de Teusaquillo, por lo que un día llamé al ayuntamiento y les dije que quería presentar una queja por el estado en el que se encontraba la calle. Fue curioso, porque la señorita que me cogió el teléfono me preguntó, ¿una queja? Yo creo que se quedó alucinada. Eso fue aproximadamente hace unos cinco meses.

Casi tres meses después tuve que pasar por este ayuntamiento para recoger un papel de Clarita, por lo que aproveché para dejar una queja por escrito y pidiendo por segunda vez que arreglaran la calle. Además, pedí hablar con el funcionario encargado, por lo que pude explicar de viva voz al arquitecto mi petición.

Lo curioso es que cuando comentaba mis pasos, los colombianos de mi alrededor se reían diciendo que ya podía esperar sentado porque no iba a conseguir nada, la primera, Clarita. Sin embargo, al final, una mañana, pudimos comprobar con una enorme alegría que los esfuerzos habían tenido una digna recompensa. Los servicios del ayuntamiento no sólo arreglaron esta calle, sino todas las del barrio, que también estaban hechas polvo. Aquí muestro la foto de como quedó.

Así que, que no todo sean curiosidades más o menos negativas. A lo mejor un poco más lento, pero lo importante es la efectividad y que se vayan haciendo las cosas. Eso sí, es necesario quejarse cuando hace falta. Se seguirá en la lucha.