martes, 26 de octubre de 2010

Corrupción

Hasta que no estás en Colombia no te das cuenta de la auténtica realidad del país. Desde el exterior los tópicos sobre este país son la droga y las Farc; aunque hay problemas mucho mayores y que a día de hoy están enquistados.

Me refiero a la corrupción.

Es fácil decir que el narcotráfico o las Farc son los dos grandes problemas del país, pero no es así. Se acaba de hacer público el Índice de Percepción de la Corrupción 2010, de la institución Transparencia Internacional. En este informe Colombia no queda bien parado. Es más, con respecto al informe de 2009 su índice ha empeorado una décima.

De los países sudamericanos, el más 'limpio' es Chile con un 7'2 sobre 10, mientras que el último (y uno de los últimos del mundo) e Venezuela, con no pasa del 2. EL orden es el siguiente:

Chile --------- 7'2
Uruguay ----- 6'9
Brasil -------- 3'7
Colombia ---- 3'5
Perú -------- 3'5
Argentina --- 2'9
Bolivia ------ 2'8
Guyana ----- 2'7
Ecuador ---- 2'5
Paraguay --- 2'2
Venezuela -- 2

Así sobre el papael se podría decir que la posición colombiana o es mala, la cuarta, aunque el hecho de que sólo dos países aprueben es muy negativo. En el caso específico de Colombia, la corrupción es, creo yo, el verdadero cáncer del país, puesto que contra la violencia o contra el narcotráfico es relativamente fácil luchar. Se le ponen medios materiales y en mayor o menor medida se van erradicando. Pero la corrupción es más complicada porque implica una concienciación de los ciudadanos que ocupan cargos públicos; cosa que en muchos sitios destaca por su ausencia.

Sigo. El 9 de enero de este año en el periódico El Tiempo se entrevistó a Óscar Ortiz, al que definen por estos lares como el 'zar anticorrupción'. Pues bien, este señor llega a decir que sólo en contratos adjudicados por el Estado en 2009 el grado de corrupción llegó a los 4 billones del pesos, o lo que es lo mismo, 434 millones de euros.
Según el artículo el promedio de un soborno para acceder a la contratación pública es del 12,9 por ciento, por lo que si se aplica ese porcentaje al Presupuesto de Inversión de la Nación del 2009, que fue de 30 billones de pesos, y el resultado fue de 3,9 billones de pesos. con ese dinero se podrían hacer 2.000 alcantarillados y 1.800 acueductos; se pagaría la educación de 325 mil niños; se podrían beneficiar 347 mil familias con un subsidio de vivienda individual de 11,5 millones de pesos cada uno


jueves, 14 de octubre de 2010

Zona de tolerancia

Una de las cosas que más te llama la atención cuando circulas por Bogotá es lo que aquí se conoce como 'zona de tolerancia'. Se llama así porque en esta parte de la ciudad está tolerado el mercado sexual, o lo que es lo mismo, la prostitución de todo tipo.

Dicha zona declarada como tal está ubicada en el sector conocido como la Alameda, límites de las localidades de Santa Fe y Los Mártires. Comprende las calles 19 a 24 y la Caracas a la carrera 17 (se puede ver en color rosa en el apa de abajo).

En ese lugar del centro de la ciudad, funcionan cerca de 100 establecimientos entre casas de lenocinio, residencias y whiskerías, según el estudio realizado por Planeación Distrital para crear la Unidad de Planeamiento Zonal La Sabana.

Pero una cosita, este barrio no es como el Barrio Rojo de Amsterdam, casi más visitado por turistas que por clientes. La zona de tolerancia es muy chunga, por lo que no es aconsejable en absoluto pasarse por allí.

Lo más curioso, y reprochable es que en todo este espacio urbano las prostitutas o travestis visten como quieren, sin tener en cuenta que en los autobuses o en los coches puede haber niños. Justo por uno de los límites de la zona de tolerancia para el Transmilenio (ya he hablado de él), en el que a diario circulan miles de personas, muchos de ellos menores de edad.

Precisamente la foto que cuelgo la hice sentado en el autobús, con lo que es un claro ejemplo de lo que se puede ver. La chica de espaldas, por la parte delantera, no llevaba nada de ropa.

jueves, 7 de octubre de 2010

Universidad 'Revolucionaria' Nacional

Una cosa que te llama la atención de Colombia es la cantidad de universidades que hay. Por ejemplo, sólo en la zona en que se encuentra la Javeriana (donde estudio), hay que yo recuerde ahora mismo cuatro universidades más.

Como es lógico no todas las existentes tienen la misma calidad, de tal manera que algunas de las que más prestigio tienen en Bogotá son Los Andes, Javeriana o la del Rosario. Aparte otras de memoria que me acuerde están la Tadeo Lozano, Libertadores, José de Caldas, Pedagógica o la Católica.

Muchas de ellas son privadas, pero hay una que quiero destacar, que es la Universidad Nacional. Por razones obvias no voy a entrar en si es buena o mala, aunque reconozco que tiene buena fama adquirida en dos aspectos: una en su calidad formativa y otra en su carácter revolucionario. Es, sin lugar a dudas, la universidad más 'roja' y revolucionaria de Colombia. Un simple paseo por sus instalaciones puede aproximarnos a lo que allí se cuece.

Desde que estoy por estas tierras en tres o cuatro ocasiones he ido a cruzar la universidad y me he encontrado con las instalaciones cerradas por problemas de revueltas.

Es más, en alguna ocasión un grupo de estudiantes, muy revolucionarios ellos se han parapetado tras pañuelos y tras los muros universitarios para enfrentarse a la policía. Tras uno de los choques con la policía en televisión sacaron un vídeo en donde se veía a un supuesto estudiante de este centro enseñando a otros alumnos a hacer 'papas', que son algo parecido a los cócteles molotov.

Es muy común ver como las paredes de todos los edificios están inundados con pintadas revolucionarias, antisistema, procastristas, antimperialistas e indigenistas. Sin ir más lejos, la foto de arriba es un espacio que se llama Plaza del Ché y en ella está el edificio que podéis ver y justo enfrente otro que se llama Camilo Torres, que fue un sacerdote católico revolucionario que ingresó en el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Os cuelgo un vídeo de youtube en donde se puede comprobar las razones que da un estudiante sobre una de las revueltas que se dieron durante el mandato de Uribe. Y que cada uno saque sus propias conclusiones.

Eso sí, de igual manera que está llemo de pintadas, el estado de los edificios parece inamovible desde hace 40 años. Están bastante bastante descuidados. A lo mejor es que cuidar las instalaciones y mantenerlas aseadas no es revolucionario ni progre.

Eso sí, cuando estás en Bogotá yo creo que merece la pena visitar esta universidad.

Aquí os dejo algunas fotos para que podías comprobar lo escrito.




lunes, 4 de octubre de 2010

¡Qué gran duda me surge!

Las grandes preguntas de la humanidad suelen ser, ¿quién soy yo?, ¿a donde voy?, ¿de donde vengo?, ¿cual es mi función en la vida?, ¿existe Dios?, etc, etc, etc.

Pues bien, a partir de ahora la duda es mucho más prosaica.......siempre y cuando dispongas de 1000 pesos (45 céntimos de €). Entonces podrás comprarte una empanada de carne o un botecito para orina. Uhmmmmmmmmm, ¡qué duda más grande!

Lo que falta es preguntar a la buena señora que vende ambos elementos qué es lo que tiene mayor reclamo, lo que se ingiere o lo que se expele.

Agradezco esta enorme fotografía a una corresponsal que muy agudamente supo captar todo el potencial de esta duda que se expone en la puerta de un centro de salud de Bogotá. Y es que ¡todo es posible en el país del sagrado corazón! Ja ja ja.

Y, como no, la incluyo en el apartado de 'colombianadas', ¡qué menos!

sábado, 25 de septiembre de 2010

Mi Manizales del alma

En más de una ocasión he oído que Colombia es la nación más española de Latinoamérica. No sé si es cierto, pero de lo que si puedo dar fe es que me he encontrado más de una huella en este gran país. Ya he mencionado con anterioridad, por ejemplo, algunos elementos que aparecen en el escudo de la Armada colombiana o el hecho de que la revista Hola se venda con asiduidad por estos lares, ¡qué le vamos a hacer!

Pues bien, lo más curioso que he sabido es que el himno de una ciudad que se llama Manizales es ¡un pasodoble! He intentado bajármelo de youtube, pero no he podido, por lo que aquí os dejo el hipervínculo para que lo podáis escuchar. Se llama 'Mi Manizales del alma'.

http://www.youtube.com/watch?v=B4eCtN0eEbw&feature=related

Cuando lo oyes te parece estar escuchando uno dedicado a cualquier ciudad española o a algún torero. Además, si escucháis atentamente la letra, podréis daros cuenta de que aparecen palabras muy propias del lenguaje propio del pasodoble como hidalguía, nácar, alma, oro o espinas, banderillas o casetas del Rocío (y es que en la feria de la ciudad también se hace al igual que en Andalucía un desfile de carrozas del Rocío).

Y por si fuera poco acaba con un ¡olé!

¡Ah, por cierto ,atención al segundo 53 y al minuto 2.24!

jueves, 23 de septiembre de 2010

Amor

Que el mundo está globalizado es algo que ya no sorprende a nadie. Cuando Colón desembarcó a las costas americanas el hallazgo tardó algo más de un mes en llegar a España; cuando Kennedy fue asesinado, el mundo tardó siete minutos en conocer la noticia, pero en la actualidad cualquier información recorre el planeta en pocos segundos.

Pues bien, algo parecido ha pasado en este caso, aunque la rapidez no es lo que quiero señalar. Hace pocos días en Granada, un chaval escribió en la calle en cien idiomas diferentes 'te quiero' a su novia, lo que quedó recogido en el periódico de mi ciudad, el Ideal. Algo que, por otra parte, ha levantado un poquito de controversia, puesto que algunos consideran que debería de mantenerse tal declaración de amor, mientras que otros opinan que no es más que vandalismo, por lo que habría que borrarlo.

Si entrar en estos dimes y diretes, a lo que voy es que ayer, mientras veías las noticias de uno de los canales nacionales de Colombia, RCN, anunciaron esta misma noticia. ¡Dios! El mundo es muy pequeño y en cualquier sitio saben hasta de las últimas andanzas de cualquier pelagatos de la tierra.

Lo malo es que ya sólo se podrá ver en vídeo, puesto que el ayuntamiento granadino ya dio la orden de borrar la pintada.

Aquí os dejo el hipervínculo del vídeo que pusieron en la cadena colombiana.

Un enamorado se tomó una calle y confesó su pasión en 100 idiomas

sábado, 11 de septiembre de 2010

Volver a España

Hace una semana una columna de opinión en el periódico El espectador de un columnista que se llama Héctor Abad Faciolince. Nunca había oído hablar de este señor, pero tras leer su columna y buscar algo más sobre su vida reconozco que me gusta su pluma.

En ella se ve un inmenso acercamiento a la sangre bajo dos perspectivas. Aunque cada uno que lo lea podrá sacar sus propias conclusiones, personalmente he creído ver un amor por su patria, Colombia, por sus hijos y por España. Me ha encantado.

Quiero evitar que en el futuro no se pudiera acceder a la página porque haya sido eliminada, por lo que cuelgo tanto la columna como el hipervínculo.

Espero que os guste tanto como a mi.

Volver a España

Por: Héctor Abad Faciolince
HACE DIEZ AÑOS QUE NO VOY A ESPAña. Me han invitado a ir varias veces, pero nunca he aceptado ninguna invitación. Me han pedido que viaje para dar charlas, hacer talleres, asistir a un congreso de escritores... Una vez me dijeron que le darían un premio a un libro mío, con una única condición: tenía que ir a recibirlo allá. Me negué. Siempre me he negado por un asunto de palabra empeñada, de íntima convicción y de terquedad.

En cuanto a la palabra empeñada, la historia, que a casi nadie le importa y que muchos ni siquiera recuerdan (ni en España ni aquí), es la siguiente: un grupo de escritores y artistas colombianos firmamos una carta, dirigida al jefe de Gobierno español, diciendo que no volveríamos a España si ese país nos imponía una visa. El visado lo impusieron, pero casi todos nuestros compañeros firmantes regresaron a España poco tiempo después: García Márquez, Álvaro Mutis, Fernando Botero, William Ospina… Durante estos diez años hemos quedado sólo dos tercos: Fernando Vallejo y yo.

Recuerdo que en aquella ocasión 190 intelectuales españoles firmaron otra carta, apoyándonos. Fue nuestro único éxito. Fernando Vallejo, cuando la carta ya había sido enviada, llamó a decir que retiraba su firma, porque lo había pensado bien y no estaba de acuerdo: España, según él, no tenía por qué recibir a una manada de bandidos, que es lo que en general somos, para él, los colombianos. Sin embargo ha sido consecuente con aquella firma.

Después de estos diez años de inútil ausencia, en los que muchas veces me he sentido como un exiliado español que sueña con ver Granada o Lanzarote, he resuelto que no vale la pena empeñarme más en una quijotada que me hace daño sólo a mí. Tengo un motivo personal para volver: mis dos únicos hijos, como si no hubiera más sitios adonde ir en este mundo, han resuelto que nada mejor que España para estudiar y vivir. Como cualquier padre aprensivo, yo quiero ver dónde viven, y cómo, y con quién. Quiero poder estar a su lado si están tristes o enfermos. A ningún español le importa un carajo que yo vaya o no vaya a su país. A casi ningún colombiano le afecta que un escritor tozudo se niegue a aceptar invitaciones a España por preservar la dignidad de su país.

Sigo creyendo que España se equivoca al imponernos una visa a los que somos, en cierto sentido, sus parientes. Somos también sus herederos lingüísticos, culturales y religiosos. Europa se está despoblando de nativos, las europeas están en huelga de hijos. Al paso que van, en el año 2100, ya casi no habrá población nativa española, italiana ni alemana. Ellos serán reemplazados por los inmigrantes de Asia y África, por su mayor fecundidad. Si quisieran preservar eso que los antropólogos llaman identidad, más les valdría recibir colombianos que hablan español y le rezan a la Virgen, que musulmanes que hablan árabe e invocan al Profeta. Nuestro mayor y más valioso producto de exportación es gente, manos, personas dispuestas a hacer bien los trabajos más humildes: a cuidar los ancianos, a barrer la basura, a cargar las maletas, a recoger las naranjas. Y a soñar con el estudio y un futuro mejor, en la tierra de los antepasados. Nos deberían recibir, así como nosotros recibimos a millones de españoles cuando ellos eran los condenados del mundo.

Vuelvo a España. Quiero ver a mis hijos, quiero estar con ellos, quiero volver a probar la comida y el vino que más me gustan y volver a ver el cielo de Madrid, donde una vez fui feliz. A los diez años casi todos los delitos prescriben. He hecho un sacrificio muy largo; me he exiliado durante un decenio del país que más quiero, después de Colombia. “Hacer un voto es un pecado más grave que romperlo”. Prometer es una irresponsabilidad. Sé que no tengo que dar explicaciones por un acto privado. Me las doy a mí. Me estoy convenciendo a mí mismo de que puedo permitirme esta traición a mi palabra, diez años después. No aguanto más; vuelvo a España; la sangre me llama.